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Estrategias para ahorrar dinero durante tu tiempo de estudio

¿Te has montado en una montaña rusa? Ser estudiante es una experiencia bastante cercana a un “roller coaster”. En ocasiones sentís que tocás el cielo, pero cuando vas en caída la adrenalina empieza a correr… Y nada provoca mayor sensación de caída en parapente que cuando toca pagar el cuatri o la matrícula. ¿Te ha pasado?

Claro, mientras estudiás tenés algunos gastos fijos, pero otros con los que en ocasiones no contás. Libros, fotocopias, materiales para entregas, alimentación, transporte y, como todo ser humano necesita esparcimiento, también gastos por espacios recreativos. Así que todos los días sacás la billetera, pagás y a final de mes no entendés cómo gastaste tanto.

Si no querés que esta tragedia griega te suceda más y no tener que temer por cada vez que pagás con tu tarjeta, te presentamos la solución: ¡EL AHORRO!. Si tenés alguna dificultad para ahorrar durante tu tiempo de estudio, ponele atención a las estrategias que te contamos a continuación.

  1. Hacé ejercicio: Así es, ¡a mover los músculos y las articulaciones! Si vivís cerca de tu centro de estudio es mucho mejor caminar o usar tu bicicleta que tomar algún vehículo de transporte público y ni qué decir de la cantidad de presas que te podrías ahorrar. Además, contribuirías con la disminución del impacto ambiental… esta estrategia es un WIN- WIN por donde quiera que lo veás.
  2. Cuidá la alimentación: Hasta ahora parece que te damos consejos para cuidar tu salud, pero nunca está de más matar dos pájaros de un tiro. Con cuidar la alimentación nos referimos a que consumás alimentos de casa o que llevés estos alimentos a la U, así evitarás comprar comida que no es saludable y que en ocasiones tiene un costo muy elevado. ¡A alistar los sandwiches se ha dicho!
  3. ¡Bibliotecas, bibliotecas!: Como sabés, muchas veces hay que sacar muchísimas copias o incluso comprar algunos libros, pero ¿por qué no sacar provecho de las bibliotecas que las instituciones ponen a disposición? Igualmente, con el montón de recursos tecnológicos con los que contamos es prácticamente innecesario la adquisición de documentos impresos, pero si lo necesitás por comodidad -y por dinero-, te recomendamos que te dés una vuelta por los pasillos de las bibliotecas cercanas.
  4. Empezar un “chanchito”: La estrategia del “chanchito” o la alcancía es el primer acercamiento al hábito del ahorro desde que se es un niño. No obstante, no todos logran establecerlo como una costumbre por el resto de sus vidas, así que para empezar de cero tratá de tener una alcancía y tomá el compromiso de poner una moneda con un valor específico cada cierta cantidad de tiempo específico. Si aún así no adquirís la habilidad de ahorrar, al menos el “chacho” podría salvarte en una emergencia..
  5. Organizá prioridades: Siempre tenés que tener en cuenta cuáles son los gastos principales que son indispensables en tu rutina, esas son tus prioridades. Cada vez que vayás a hacer una compra fuera de esa lista preguntate: ¿realmente lo necesito? Esto requerirá un poco de fuerza de voluntad, es difícil decirle “no” a la torta chilena de la cafetería, o a la salida después de clases con los amigos, pero recordá que el ahorro es un beneficio a largo plazo. Es eso, un beneficio, no necesariamente un sacrificio, que no se te olvide.

Una vez que hayás avanzado un poco en la costumbre de medir tus gastos, podrías abrir una cuenta de ahorros, además de la que usás regularmente, donde mensual o quincenalmente se te rebaje un monto de ahorro. Nunca está de más usar esta estrategia para cualquier eventualidad y es una experiencia que todos deberían poner en práctica. Así que ya sabés, si querés evitar la caída libre monetaria seguí estos consejos y subite en el carrusel del ahorro.

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