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Burnout estudiantil o estrés académico: ¿Qué es y cómo prevenirlo?

La vida universitaria es demandante y nos puede llegar a agotar. Manejar el estrés cuando estamos estudiando es todo un tema y nos puede pasar que acumulamos horas sin dormir, la presión de entregar una asignación, encontrar tiempo para reunirte con tus compañeros para hacer un proyecto, las horas de estudio e investigación, las salidas de campo… todo eso y más puede detonar en vos una crisis de estrés severa y podrías llegar a padecer el Síndrome de Burnout Estudiantil.

Se puede definir al Síndrome de Burnout como un estado de agotamiento físico, emocional y cognitivo – aquello que pertenece o que está relacionado al conocimiento- producido por situaciones generadoras de estrés. El término inicialmente hacía referencia a los trabajadores, pero ahora se ha extendido hacia los estudiantes, activando una alarma para detectar casos de este síndrome y tratarlos.

El estrés académico es la reacción normal que tenemos frente a las diversas exigencias y demandas a las que nos enfrentamos en el colegio o en la Universidad, tales como pruebas, exámenes, trabajos, presentaciones, etc. Esta reacción nos activa y nos moviliza para responder con eficacia y conseguir nuestras metas y objetivos.

La sobrecarga de responsabilidades y la presión que ejercemos sobre nosotros mismos cuando estamos en la Universidad podría conllevar a distintos síntomas tales como: la sensación de no poder dar más de sí mismo (física y psíquicamente), una actitud negativa de crítica, el sentimiento de desvalorización personal, la aparición de dudas crecientes respecto de las propias capacidades, la pérdida del interés en tu carreraagotamiento y bloqueo mental, entre otras manifestaciones.

Desde la Psicología, se han logrado identificar algunas variables que pueden estar relacionadas con este síndrome, tales como:

  1. Contexto académico: Falta de feedback y apoyo de tutores, poca comunicación con profesores, inadecuada distribución de la carga académica, falta de ayudas educativas, falta de información suficiente para realizar las actividades académicas, sobrecarga de materias y altas exigencias, temas difíciles, profesores exigentes, etc.
  2. Contexto ambiental y social: No contar con la realimentación de los compañeros, no participar de actividades no académicas (culturales o recreativas), competitividad entre compañeros, poco apoyo social de familiares y amigos, ausencia de ofertas en el mercado laboral, etc.
  3. Variables interpersonales: Rutina y ausencia de novedad en las actividades cotidianas, dificultad personal para la planificación del tiempo, ansiedad ante los exámenes, baja auto eficacia, rigidez, altas expectativas de éxito en los estudios, baja motivación al estudio, insatisfacción frente a los estudios, etc.

¿Cómo podés evitar sufrir el Síndrome de Burnout estudiantil?

  1. Menos caos, más orden: Esto aplica para todos los aspectos de tu vida, no solo en la parte universitaria. Aunque a veces ni da tiempo para ordenar, es importante tomar un momento y al menos mantener en orden el escritorio o espacio donde acostumbramos estudiar. En el orden encontramos la calma y es más fácil buscar los apuntes o materiales que utilizamos cuando estamos estudiando o haciendo algún trabajo que debemos entregar.
  2. ¡Desconectate un rato! Es necesario tomar uno o varios momentos durante el día para desconectarnos del corre-corre que nos está agotando. Son ratitos, momentos para respirar profundo, comer algo, hablar con alguien sobre cualquier otro tema que no tenga que ver con el estudio, hacer un estiramiento, ver un especial de stand-up comedy en Netflix, sacar a pasear a tu mascota… en fin, tantas cosas que te pueden “resetear” para luego continuar con tus responsabilidades estudiantiles.
  3. Pedir ayuda… mucha o poca: Con esto nos referimos a que es necesario reconocer cuando estamos hasta el tope y necesitamos ayuda, ya sea con pequeñas cosas como la revisión de un ensayo o la construcción de una maqueta, pedir ayuda con ideas o sugerencias sobre cómo hacer una tarea, redistribuir responsabilidades para completar un trabajo en grupo pendiente, y en circunstancias mayores pedir ayuda terapéutica (una sesión con el psicólogo, leer sobre auto-ayuda, hablar con esa persona que siempre te aclara la mente…). Es mejor pedir ayuda a tiempo, y no esperar hasta que el bloqueo o la frustración se apoderen de vos.
  4. Poco a poco se llena el plato: No querás hacer todo al mismo tiempo. Es mejor ir poco a poco, sacando una tarea pendiente a la vez. Eso sí, enfocate en terminarlo para después entrarle a lo que sigue. Y de nuevo aplicando el consejo anterior: si necesitás ayuda, es hora de pedirla, sin pena, que para eso están tus compañeros, amigos y familia

La falta de sueño, la ansiedad, el desinterés por la carrera o la sensación de frustración son síntomas normales de estrés en cualquier estudiante universitario, pero es importante que reconozcás cuando esos síntomas se disparan o se intensifican, y tomar acciones para evitar acumular estrés que se convierta en un problema grave de salud física, mental y emocional.

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