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Papeles en el trabajo grupal: ¿cuál es el tuyo?

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El profe dice: “Este trabajo es en grupos de cuatro personas. Formen el grupo y me pasan una hoja con los nombres de cada uno. Elijan un coordinador”.

Ese es el momento crucial, especialmente si es el primer día de clases y no conocés a nadie. Todo el mundo comienza a ver alrededor, tratando de encontrar una mirada cómplice o una sonrisa de sí, podemos trabajar juntos.

Usualmente te colocas con la gente que tenés cerca de tu pupitre y empieza ese largo proceso que todos conocemos de trabajar en grupo. Inmediatamente surgen los papeles de cada uno: alguien saca la hoja  y anota los nombres, alguien comienza a leer las instrucciones para ver qué es lo que hay que hacer, alguien comienza a dar órdenes.

Es muy interesante ver cómo las personalidades extrovertidas saltan de inmediato, mientras las introvertidas lo piensan todo dos veces. ¿Quién no se ha estresado por esto?

La personalidad siempre sale a relucir en algún momento del trabajo grupal. Hay personas alegres y positivas, tristes y pesimistas, agresivas o pacíficas, autoritarias, tímidas, intolerantes, carismáticas, egoístas… y esto solo para empezar.

En los trabajos grupales hay discusiones y luego risas, tiempos “muertos” y hora de trabajar en serio. Toda esta gama de personalidades surge en el trabajo en grupo es la que hace que algunas personas amen trabajar en grupos y otras no.

Según el tipo de personalidad, así será el papel que se asuma cuando se está trabajando con otras personas.

En este artículo, queremos ponerle nombre a ese papel que juega cada uno de los integrantes de un grupo. Te aseguramos que te vas a identificar al menos con uno de ellos, pero lo más común es que sea con varios y, que, algunas veces, asumás uno y luego otro. Hay papeles que pueden ser negativos, pero que también existen en la dinámica de los grupos. ¿Qué te parece esta lista?

  • El líder: hay personas que hablan y todos los siguen, eso es un líder. Es la persona fuerte del grupo, el que lleva la batuta y todos reconocen su autoridad y lo respetan. Hay líderes innatos y otros que emergen según la necesidad.
  • El moderador: en los momentos en que el grupo se distrae del objetivo, y todos empiezan a pelear por alguna razón, esta persona es quien los calma, reduce la tensión y trata de orientar las ideas de todos, separando los sentimientos.
  • El secretario: es el que lleva notas de todo el trabajo, recopila la información y es quien lleva consigo la “memoria grupal”. También es quien escribió detalladamente las instrucciones del profesor.
  • El experto: típicamente es el “sabelotodo” del grupo y la mayoría de veces “cae mal” por ser así. Sin embargo, aporta información muy valiosa para llevar a cabo el trabajo.
  • El orientador: tiene la capacidad de llevar al grupo a comprender las ideas y temas centrales que orientarán el trabajo.
  • El alentador: siempre tiene una palabra de estimulación para todo el que tenga una idea. Reconoce las intervenciones de cada uno y lo alienta a segur participando.
  • El acelerador: cuando el grupo se desvía del tema y comienza a “disvariar” o “vacilar”, entra en escena el acelerador. Él marca el ritmo del tiempo, los pone de nuevo a todos en el trabajo, aunque a veces su prisa no implica eficacia.
  • El clarificador: siempre pide explicaciones para cada instrucción, es muy preciso en los términos y con ello contribuye a que todos tengan claro el trabajo que hay que hacer.
  • El pesimista: siempre ve el panorama gris. Piensa que todo esfuerzo del grupo es en vano y que nunca obtendrán la meta que se han propuesto.
  • El crítico: critica todo lo que hacen los demás, pero nunca aporta soluciones.
  • El jovial: nunca toma en serio nada de lo que se hace. A todo le encuentra el chiste y casi siempre interrumpe a los que sí trabajan.
  • El paralizador: vive en un constante replanteamiento de las técnicas utilizadas. Cae en un ciclo donde todo lo que se hace, lo cuestiona y casi siempre quiere hacerlo de diferente manera.
  • El dominador: piensa que solo él tiene la razón, y obliga a los demás a aceptar únicamente sus ideas y propuestas. Casi todos son agresivos y utilizan la manipulación para lograr lo que quieren, aunque no tengan razón.

Todos los papeles son importantes, excepto aquellos que no aportan nada positivo al grupo. Sin embargo, el éxito del trabajo grupal depende en gran medida del líder, pues es quien está a la cabeza y debe tener claro cómo sacar el mayor provecho de cada uno de los integrantes del grupo. Un líder positivo generará un ambiente cordial y ordenado, y pondrá a todos a trabajar según sus habilidades.

La clave para tener éxito, cuando trabajás con personalidades tan diferentes a la tuya, es respetar al otro y aprovechar las fortalezas de cada uno en bien del trabajo. Si hacés esto, verás que cada vez será más fácil acoplarse a todas esas maneras diferentes de trabajar y lograrán que el resultado final sea de lo mejor.

Aprovechá tus fortalezas y las de tus compañeros. ¡Muchos éxitos en tus trabajos grupales!

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