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Técnicas de estudio según tu forma de aprendizaje

Maternal, kinder, la escuela, el cole y luego vas a la U. Si lo pensás, pasás un gran periodo de tu vida estudiando en algún centro educativo específico, pero ¿sabés realmente cómo estudiar y que sea efectivo?

Parece que siempre se ha privilegiado la capacidad memorística en lugar de otras destrezas cognitivas, es decir, se asume que memorizar es estudiar y esto, al mismo tiempo, se traduce como “aprender”. Pero, ¡alto! poné atención a lo que dice Vygotski, un psicólogo ruso que ha influenciado enormemente la visión de la educación:

“El aprendizaje es más que la adquisición de la capacidad de pensar; es la adquisición de numerosas habilidades para pensar en una gran variedad de cosas.”

Eso quiere decir que el aprendizaje es más que solo memorizar, pero poder hacerlo es fundamental en el día a día. Por eso, cuando estudiás tenés que pensar en cuáles son tus habilidades y por cuál medio se te hace más sencillo aprender. Para eso, te presentamos algunas técnicas de estudio según tu forma de aprendizaje.

1. Aprendizaje visual: Se refiere a estudiantes que necesitan niveles de organización gráficos. Precisamente, visualizan patrones que les ayudan a recordar o memorizar cierta información. Tomá nota de lo que recomendamos para los estudiantes voayeurs.

  • Mapas conceptuales o esquemas: Suena aburrido y clásico, pero esta técnica es efectiva para las personas con aprendizaje visual. Observar conceptos unidos y organizados jerárquicamente explotan la capacidad de establecer relaciones y de recordar información más rápido.
  • Líneas de tiempo: Si la materia te lo permite, realizar líneas de tiempo te hará comprender datos de manera organizada por medio de un patrón. Además, visualizarás de manera concreta información que a veces parece lejana. Esto es especialmente práctico para temas relacionados con historia o eventos.
  • Subrayar: Si establecés una categoría por color, el simple hecho de subrayar te ayudará a recordar datos en medio de un examen. Por ejemplo, con marcador amarillo la idea principal de un texto y con verde, los datos curiosos… suena a algo que podrías probar, ¿cierto?

2. Kinestésico: Las personas con aprendizaje kinestésico necesitan moverse y sobre todo estudiar mediante medios que les permitan mantenerse activos. Es un aprendizaje más lento, pero a la vez más profundo, así que… ¡planificate! Parece que el movimiento y el estudio pueden ir de la mano.

  • Mapas mentales: Esta técnica también puede funcionar para los estudiantes visuales; sin embargo, por el hecho de que requiere un“aprender haciendo”podría ser ideal para los inquietos. Los mapas mentales son forma de organizar información que sale de un centro común, por lo general están hechos a mano, incluyen ilustraciones o imágenes que ilustran conceptos importantes. ¡Hacé el intento!
  • Incluí deporte o ejercicio: Como las personas kinestésicas necesitan moverse porque pierden la concentración muy rápido, incluí o intercalá en tu tiempo de estudio periodos que te hagan moverte. Por ejemplo, cada cierto tiempo poné una canción y bailala o ¿por qué no? unas cuantas sentadillas o abdominales no le caerían mal a nadie. Mantenete activo, eso definitivamente te ayudará.

3. Auditivo: se trata de personas que se ven beneficiadas por la asimilación de información a través del oído, ¿es tu caso? Poné atención a estas técnicas.

  • Lectura/ escritura en voz alta: Así de sencillo, necesitás hablar. Solamente necesitás leer en voz alta lo que necesitás memorizar. Entonces, loritos, ¡a parlotear se ha dicho!
  • Videos: Puede que no prestés mucha atención a las imágenes, pero definitivamente los sonidos quedarán resonando en tu cabeza. Sacá provecho de los recursos audiovisuales que tenés a disposición.
  • Grabar las clases: Si podés hacer grabaciones y luego escucharlas como parte de tu estudio, no se te escapará nada. Incluso podés estudiar en el trayecto a tu casa.
  • Inventar canciones o rimas: ¡Si querés aprender, rimas hay que hacer! Parece que estudiar puede ser también divertido. Cambiá la letra de tu canción favorita o inventá algo nuevo, ¡ingeniátelas!

Sacá el rato y ponete a reflexionar acerca de cuál es la forma más efectiva en la que lográs retener información, no solo para memorizarla, sino interiorizarla. Una vez que lo hayás hecho, aplicá estas técnicas y ¡voilà!, que no se te olvide ni dónde dejaste las llaves.

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